martes, 3 de abril de 2012

Two Shoot: Deja vú de una historia de amor. (parte 1).



PVO ROMINA

La mañana había comenzado de buena manera, las cosas para el baile de verano no podían pintar mejor, las cosas estaban ya acomodadas en su lugar, la comida esperando a ser servida en el frigorífico… El salón estaba adornado con bellos listones de tul pasando de lado a lado y a la entrada unos hermosos ramos de tulipanes y rosas blancas daban la bienvenida a todos los presentes,  aquél era el lugar obligatorio para la foto en pareja.

Mientras yo terminaba de elegir la música para el baile, mi amiga Yess removía inquieta de lado a lado grandes centros de mesa eligiendo la posición optima para que luciera todo, reí por lo bajo al ver como por el estrés del día se había olvidado de irse a cambiar, faltaban tan sólo 4 horas para la fiesta y ella aún seguía en sus típicos jeans, converse negros y una polera ajustada de manga corta blanca.

-Yess, es hora de irnos a cambiar, nosotras organizamos, se verá muy mal que nos salgamos a media fiesta, ¿No crees?-. Hablé lo más alto que pude, llamando la atención, (para variar) de todos los chicos presentes.

-Hay Romi, ja,ja,ja, tu siempre destacando por bonita-. Sonrío mi amiga mientras daba pequeños brinquitos de emoción.

Yo la miré un tanto sonrojada mientras negaba con la cabeza, ella también era un sol, solo que le encantaba pasar inadvertida, bastante contradictorio ya que es actriz. Atravesamos la facultad en un tiempo récord, generalmente hacemos de 10 a 20 minutos caminando del salón de eventos a nuestro edificio, pero hoy ya que teníamos prisa corrimos para llegar antes a nuestro piso, una vez dentro Yess vació el closet buscando un vestido para cada una, mientras yo preparaba los maquillajes, broches y demás, cuando menos pensé vi como mi amiga se acercaba con mi vestido perfecto: un vestido de color champagne de escote en “V” sin manga, con un lazo ceñido a la cintura, cayendo en cascada (algo entallada, por cierto) hasta arriba de mis rodillas, la tela de seda color brillante acompañada de una capa de una tela más delgada y opaca, a juego con unas zapatillas altas de finas tiras envolviendo mi pie.

-¿Qué opinas?-. Preguntó mi amiga poniéndome el vestido en frente, sosteniéndolo casi solemnemente.

-Es muy bello nena, gracias, me fascinó-. Dije sonriendo mientras tomaba en mi regazo con suma delicadeza el vestido, imaginándome con el esta noche, que no sé porque presentía sería algo especial.

Caminé hasta el armario y saqué de su interior un vestido corto color azul ultramar corto sobre las rodillas, de escote en “U”, sin manga, acinturado, liso, con unos tacones con una correa a la altura de los dedos a juego con el vestido, era sencillo y llamativo a la par.

-¿Qué te parece?, ¿Te gusta?-. Cuestioné mientras me imaginaba a mi amiga enfundada en este vestido y le sonreía con delicadeza.

-Es hermoso-. Sonrío mi amiga dando pequeños saltitos, mientras que tomaba ambos vestidos y los ponía sobre nuestras camas para comenzarme a maquillar, con toques discretos y muy naturales, únicamente resaltando algunas facciones, mientras que a mi cabello lo dejó caer libre sobre mi espalda, únicamente poniéndole un broche de lado del color del vestido.

Después de cambiarnos y terminarnos de arreglar, nos miramos en el espejo de techo a piso que teníamos en el baño y ambas reímos complacidas, definitivamente la fiestas sería un éxito, minutos después ya nos encontrábamos caminando hacía el evento, a nuestro paso  nos encontramos con algunas otras chicas, compañeras de facultad quienes hicieron nuestro trayecto más ameno, todas reíamos recordando anécdotas o viendo como Yess o yo nos sonrojábamos furiosamente dado a alguna broma, claro no nos quedábamos cayadas  y respondíamos con bromas de igual o peor magnitud, poniéndonos a todas en la misma situación más de una vez en el recorrido.

Una vez dentro de las instalaciones, todas nos separamos debido al gentío que ya estaba dentro prontamente le perdí la pista a mi amiga, a lo que en un suspiro me dirigí a la mesa de invitados de primer ingreso, había gente de todas las matrículas así que la noche se mostraba bastante amena y prometedora, cuando llegó el momento de la cena me di cuenta que toda la noche había sentido una mirada tierna y abrigadora sobre de mi, discretamente busqué por toda el aula al dueño de aquella mirada que despertó tanta curiosidad en mi, justo cuando estaba por darme por vencida, lo encontré… aquél joven de preciosos orbes azules, cabello rubio cenizo ondulado, rostro marmoleo y perfectamente bien esculpido, de aspecto sureño.

Mis pensamientos perdieron hilo en el instante que nuestras miradas se encontraron, era como dar un clavado a una piscina de agua clara y transparente, que te hacía sentir acompañada, protegida… respetada.

-“Hola”-. Gesticuló disimuladamente, mientras que un sonrojo subía por mis mejillas, sin pensarlo me levanté tranquilamente de la mesa y caminé pasando por la multitud hasta llegar a él, quien me miraba sonriendo de medio lado…

-Hola-. Contesté con una sonrisa, el me miró tomo mi mano y dio un pequeño beso sobre el dorso de mi mano, mientras se presentaba:

-Jassper Withlock-. Se presentó, a lo que yo asentí mirando todo el gentío que acababa de atravesar y sin querer soltaba una risilla.

-Romina Kalisti-. Dije asiendo una pequeña inclinación de cabeza, el demostraba muchos modales así que debía comportarme a la altura.

-Hermoso apellido-. Me dijo de nuevo con su deslumbrante sonrisa, a lo que no puede más que asentir, al poco rato me invitó a su mesa y nos dedicamos a charlar animadamente, entre nuestra platica me demostró que no solo era alguien guapo, sino que también era culto, con ideales y metas a futuro, pudimos hablar sobre temas varios desde su carrera como profesor de historia universal hasta mi carrera de filosofía y letras, era un gran chico… no podía esperar por presentárselo a Yessi, seguro moriría de gusto al verme feliz.

-¿Así que tú organizaste esto?-. Preguntó Jazz incrédulo mirando todos los decorados.

-Sí, mi amiga y yo nos esmeramos bastante en esto-. Contesté suspirando un poco, me sentía levemente preocupada porque nadie me supiera dar razón de ella, esperaba que se encontrara bien.

-Romina… tal vez te parezca apresurado, pero me gustaría que saliéramos mañana, claro solo si tu quieres y puedes-. Me dijo sonrojado, causando una mirada de ternura de mi parte, este chico podría tener a la chica que quisiera y aún así se apenaba, cada vez me sorprendía más.

-Claro, te veo mañana, ¿A qué hora puedes?-.  Cuestioné animosa.

-A las 3 y pasamos la tarde juntos, ¿Te parece?-. Inquirió de vuelta, a lo que yo asentí alegre y comencé a planear el día de mañana.

-Es tarde-. Dije un rato después rompiendo el cómodo silencio en el que nos habíamos sumergido, Jassper me miró resistente a despedirse, pero finalmente bufo por lo bajo, sonrío amablemente y me acompañó a mi dormitorio, en donde nos despedimos con un dulce pero medido:

-Hasta pronto-. Dijimos al unísono, mientras yo caminaba escaleras arriba, cuando llegué a mi alcoba Yess ya me esperaba en ella, repantingada en el sillón doble de nuestra pequeña sala, cuando escuchó el ruido de la puerta entreabrio un ojo para ver cómo me metía y encendía la luz, causando una mueca de parte de mi amiga, quién tenía cara de haber estado durmiendo desde hace un rato.

-TE TENGO QUE CONTAR ALGO-.Gritamos a la par, por segunda vez en esta noche había coincidido mis palabras con la de otra persona, aunque con mi amiga esto era frecuente, así que rodee los ojos y dije:

-Tu primero-. Hablé en lo que me sentaba en el sillón doble frente a mi amiga quien estaba roja cual tomate recién cosechado.

-Verás hoy en el baile… conocí a un chico maravilloso, bromista, soñador, tierno… la pasé increíble con él, era como si lo conociera de años, realmente fue… mágico-. Concluyó entre suspiros y sonrisas.

-Vaya, y ¿Cómo se llama el afortunado?-. Mencioné curiosa.

-Emmett-. Dijo como si de un poema se tratase, mi amiga era muy difícil que se enamorara y verla así me provocaba bastante alegría.

-Me  lo tendrás que presentar, para darle la aceptación por completo-. Advertí en tono juguetón, Yessi sonrío, pegó un brinco hacia mí y me dio un fuerte abrazo.

-¡Claro!, pero ahora cuéntamelo todo tu a mi-.  Me dijo con tono emocionado sentándose frente a mí en el tapete con las piernas cruzadas.

-Pues cuando estaba sentada en la mesa, sentí la mirada de alguien sobre mi y movida por la curiosidad indagué hasta encontrar al dueño de aquella mirada tan profunda y maravillosa… me acerqué  a él, comenzamos a hablar y… hemos quedado para mañana en la tarde-. Conté finalmente con el corazón queriéndose salir por mi garganta de la emoción.

-¡QUE FELICIDAD!-. Canturreó mi amiga abrazándome y corriendo hasta nuestra habitación, sin darme tiempo de nada se sumergió en lo más profundo del closet durante lo que para mi pareció una eternidad, justo cuando me iba a meter al closet haber si no había encontrado Narnia y escapado, Yess salió  a paso campante con una bolsa de ropa en sus brazos.

-Mira tú atuendo para mañana-. Al hablar sacó de la bolsa una falda de mezclilla azul marino entallada y corta, una blusa beige  y una chamarra a juego con la falda, claro sin olvidarse de mis amados tacones, en esta ocasión eligió unas zapatillas altas con una tira de pedrería que atravesaba mi pie, dándole un toque elegante pero no muy formal.

-Es fantástico-. Dije alegre y emocionada, no podía esperar a que fuera mañana y me pudiera poner  el conjunto que me había elegido mi amiga, perfecto para la ocasión.

Después de un pleito con Morfeo, logré caer en un profundo sueño cerca de la una de la madrugada, al día siguiente me desperté con toda la energía del mundo un poco antes de las 9 de la mañana,  cuando me dispuse a levantar a Yess me di cuenta que llevaban varias horas tendida su cama, a lo que por lógica caminé hacia la cocina donde la encontré terminando de preparar el desayuno, algo sencillo y nutritivo; una vez terminado el desayuno y estando ya bañadas ambas.
Me arreglé para mi cita de hoy con el conjunto previamente seleccionado, mi amiga había hecho maravillas con mi cabello con dos broches que daban el efecto de estar haciendo una media coleta, cuando realmente seguía parcialmente suelto.


-Preciosa me meteré a dar una ducha tengo mucho sueño aún-. Murmuró mi amiga caminando hacia el baño, era cierto su semblante aún gritaba "llevo poco despierta" cuando realmente no era así, por lo que le dí un corto abrazo y deje que entrara al cuarto de baño, no sin antes  agradecerle por todo.

-¡Toc, toc!-. Sonaron unos golpes leves pero concisos en nuestra puerta,  a lo que yo pegué un brinquito debido al susto del ruido inesperado, una vez que logré normalizar mis latidos caminé tranquilamente hacia la puerta donde me esperaba Jassper, como siempre amable, con unos jeans azul claro y una polera negra.

-Buenas tardes-. Me dijo amable dándome un beso en la mejilla.

-Buenas tardes, ¿Nos vamos?-. Dije devolviéndole el saludo, Jazz me miró y asintió dándome su brazo para que me apoyara, caminamos en un silencio cómodo hasta su BMW negro noche,  caballero como siempre abrió la puerta del copiloto y yo susurré un quedo “gracias” mientras subía.

-Espero te guste al lugar a donde vamos-. Mencionó Jassper más para sí mismo que para mí, mientras doblaba en la esquina de la calzada que llevaba hacia los embarcaderos,  el sol brillaba en lo alto del horizonte regalándonos una gran vista, las nubes blancas desfilaban por el cielo que luminoso mostraba un claro azul… el olor a sal del agua y el ruido del romper de las olas contra las piedras eran la mejor música que podría escucharse en estos momentos.

Cuando por fin aparcamos el coche, lo dejamos frente a un restaurante de comida italiana, todo el lugar con acabados en caoba, y una gran planta de vid se enrollaba en los faroles de luz que estaban hechos de madera, unos grandes vitrales daban la bienvenida a un lugar con un aspecto… mágico.

-¿Es aquí?-. Pregunté aún incrédula, una vez dentro miré las mesas que estaban iluminadas por velas, dándole un toque romántico a la velada, había decenas de parejas sentadas mesa por mesa, mirándose a los ojos diciéndose millones de palabras que nadie más que ellos sabrían.

La velada pasó fabulosa entre charlas amenas, risas contagiosas, silencios cómodos, una comida maravillosa pero más que nada al lado de una persona espectacular… el tiempo voló y la luna se hizo cómplice de nuestra velada llena de alegría y… ¿amor?.


Eres...
lo que mas quiero en este mundo eso eres,
mi pensamiento mas profundo también eres,
tan solo dime lo que es
que aquí me tienes.
Eres,
cuando despierto lo primero eso eres,
lo que a mi día le hace falta si no vienes,
lo único preciosa que en mi mente habita hoy.
Que mas puedo decirte,
tal vez puedo mentirte sin razón,
pero lo que hoy siento,
es que sin ti estoy muerto pues eres....
...lo que mas quiero en este mundo eso eres.
Eres,
el tiempo que comparto eso eres,
lo que la gente promete cuando se quiere,
mi salvación, mi esperanza y mi fe.
Soy,
el que quererte quiere como novia soy,
el que te llevaría el sustento día a día día, día,
el que por ti daría la vida ese soy.

aquí estoy a tu lado,
y espero aquí sentado hasta el final,
no te has imaginado,
lo que por ti he esperado pues eres...
....lo que yo amo en este mundo eso eres...
Cada minuto en lo que pienso eso eres...
Lo que mas cuido en este mundo eso eres.....

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Espero les guste este Two Shoot, que estoy realizando con mi amiga Romina,
realmente me encantó y me llenó de regocijo hacerlo, disfruten y espero sus comentarios.

Yess*.*