jueves, 5 de abril de 2012

Two Shoot: Deja vú una historia de amor. (parte 2)



Capítulo escrito por Romiina. 
Bailé con muchos chicos, viendo a mi amiga Romina, sentada en una silla espantando a todas las molestas moscas… Jamás cambiaría… podía formar una alfombra de chicos para que ella pisase y en vez de sonreír, les daba una mirada de advertencia y los sacaba de su visión.
Sonreí ante la imagen…
De repente sentí un enorme cuerpo golpear mi espalda y me giré con violencia.
-¿Qué…?- dije encontrándome con unos preciosos orbes azules.
-Perdona- dijo sujetando mi brazo para no caer, aunque ahora mismo no me importaba hacerlo…
Era guapísimo…
Tenía un cuerpo enorme, al menos mediría el metro noventa y su pecho era tan ancho que pensaba que le reventaría la apretada camisa que llevaba.
-Lo siento- le dije ruborizada.
-No, no te preocupes, ha sido mi culpa- me sonrió con ternura y me sentí incómoda por su agarre. Él pareció notarlo y dejó mi brazo libre- No te había visto, iba distraído y…
-Me suele pasar- le sonreí y él me mostró sus relucientes dientes.
-Soy Emmett Mc Carthy, encantado- su sonrisa se ensanchó y me miró con dulzura.
-Yo soy Yess Dawson, encantada- estreché su cálida mano y le sonreí.
-¿Tú eres actriz, verdad?- me dijo con una ceja alzada.
- Si- y locutora de radio… estuve a punto de decirle, pero no me atreví.
-¿Me permites?- me dijo ofreciéndome su mano y yo asentí. Cogí su mano y me empujó suavemente hacia su cuerpo- El lugar está increíble- dijo mientras bailábamos.
-Bueno… mi amiga Romina y yo hemos hecho todo lo que hemos podido- le sonreí y él me miró con sorpresa.
-¿Vosotras habéis hecho todo esto?- dijo señalando el lugar con la cabeza.
-Si, hemos puesto mucho empeño.
-Pues es genial- me dijo con una sonrisa de niño pequeño, mostrando dos adorables hoyuelos.
Bailamos por mucho tiempo y decidimos sentarnos en unas sillas que estaban cerca. Yo alcé mi mirada en busca de mi amiga Rom, pero no la vi por ningún lado.
-¿Esperas a alguien?
-No- lo miré a los ojos y me ruboricé al estar tan pendiente de mí- Estaba buscando a mi amiga.
-¿Quieres que te acompañe a buscarla?
-No, estoy cansada, creo que me iré a mi departamento- solté su cálida mano, sintiendo su ausencia y él me miró triste.
-¿Puedo acompañarte?- dijo con ternura y yo sólo pude asentir.
¿Cómo podría negarme con esa carita tan dulce?
Fuimos hablando de trivialidades durante el camino, que se me hizo extrañamente corto y nos paramos en la puerta. Conversar con Emmett parecía cotidiano en mi día a día, no había silencios ni palabras incómodas, todo fluía con mucha rapidez y facilidad.
-Ha sido un placer conocerte- me dijo cogiendo mi mano para besar el dorso de la misma y yo sólo pude sonreír.
-Igualmente.
-Espero verte pronto- me dijo con una preciosa sonrisa, alejándose con lentitud. Parecía que le costaba separarse de mí. Y yo, inesperadamente, también extrañé su compañía.
-Yo también- le grité de vuelta y él se giró para sonreírme de nuevo y volvió a su camino.
Me metí en el departamento y me dejé caer en la puerta con una sonrisa bailando en mis labios.
-Fascinante…- murmuré para mí y volví a sonreír.
Miré a mi alrededor y me fijé que Romina aún no había llegado… Todo estaba apagado y sin señales de vida.
Me levanté al cabo de los minutos y me quité los zapatos en el camino, mientras me dirigía hacia la habitación.
Me quité el vestido y me puse mi pijama. Me tumbé unos minutos en la cama, pero no podía dormir, tenía que contarle a Rom la maravillosa noche que había tenido.
Me encaminé de nuevo al salón y me dejé caer en el sofá.
No sé cuánto tiempo pasó, pero escuché las llaves de Romina, con su característico sonido a campanitas y abrí los ojos pesadamente.
¿En qué momento me había quedado dormida?
-TE TENGO QUE CONTAR ALGO- dijimos las dos al unísono y yo no pude evitar sonreír y notar que mi cara ardía violentamente.
-Tú primero- me dijo sentándose en el sofá, frente a mí.
-Verás hoy en el baile… conocí a un chico maravilloso, bromista, soñador, tierno, lo pasé genial, era como si lo conociera de años, realmente fue… mágico- suspiré y me reí.
-Vaya, ¿y cómo se llama el afortunado?
-Emmett- dije como si fuera la mejor poetisa de todo el mundo y mi amiga sonrió.
-Me lo tendrás que presentar, para darle la aceptación por completo- me advirtió juguetona y yo salté de alegría y la abracé.
-¡Claro! Pero ahora cuéntamelo todo tú a mí- le dije emocionada cruzando mis piernas.
-Pues cuando estaba sentada en la mesa, sentí la mirada de alguien sobre mi y movida por la curiosidad indagué hasta encontrar al dueño de aquella mirada tan profunda y maravillosa… me acerqué  a él, comenzamos a hablar y… hemos quedado para mañana en la tarde- juro que mi corazón se saltó un latido por tanta alegría.
-¡QUÉ FELICIDAD!- le dije abrazándola, pero en ese momento me acordé de algo excesivamente importante. Me levanté ante la atenta mirada de Romina y me dirigí hacia nuestra habitación. Cogí la bolsa que tenía preparada para ella y corrí de nuevo para tendérsela en ambas manos- Mira tú atuendo para mañana- le dije con una sonrisa.
-Es fantástico- dijo emocionada mirando el precioso conjunto.
Nos fuimos cada una a nuestra cama y demasiado pronto se pasó el tiempo, sin siquiera poder dormir, pensando en mi héroe de ojos azules.
Me levanté muy temprano, en realidad no tenía nada mejor que hacer, ya que si no podía dormir, se me agarrotarían los músculos y estaría mal después.
Me dirigí hacia la cocina y me bebí un vaso de agua. Me senté en el sofá y encendí la televisión, esperando que al menos hubiera algo decente para poder ver, aunque en realidad mi mente estaba en Emmett…
Al cabo de tres horas al menos, más que aburrida, decidí preparar el desayuno para cuando Romina se levantase y poder desayunar juntas.
Y en eso estaba cuando mi preciosa amiga apareció con su pijama.
Desayunamos y nos dirigimos a nuestra habitación para ayudarle a prepararse para su cita. Se duchó y mientras se vestía, yo decidí ducharme también para ver si me despejaba, pero fallé estrepitosamente… Estaba muerta de sueño…
La peiné majestuosamente, ahora agradecía la práctica que teníamos ambas en el tema moda-maquillaje.
-Preciosa me meteré a dar una ducha tengo mucho sueño aún- le murmuré provocando una mirada extraña por su parte, ya que me acababa de duchar hacía unos minutos…
Escuché unos toques en la puerta antes de abrir el grifo del agua caliente. Ya tendría tiempo de conocer al galán de Rom…
Me relajé en la bañera llena con el agua caliente y cerré los ojos. No sé en qué momento me quedé dormida, pero el agua helada me estaba calando los huesos y por el frío mi cuerpo se contrajo y abrí los ojos inmediatamente…
Miré el reloj de mi muñeca y eran las cuatro y media…
¿Cuánto tiempo había dormido?
Se supone que Rom tenía la cita con su galán a las 3 y si yo había escuchado los golpes en la puerta, suponiendo que el chico era puntual, había estado aquí más de una hora…
-Joder…- murmuré mientras notaba mi piel totalmente helada.
Abrí de nuevo el grifo mientras le quitaba el tapón a la bañera y me relajé de inmediato con el agua caliente que salía del grifo. Me salí rápidamente y me envolví en una toalla mientras salía a mi habitación.
Me vestí con un pantalón deportivo y un top, ante todo quería estar cómoda, ya que no saldría de casa y me encaminé hacia la cocina.
Preparé todo lo necesario para hacer tallarines a la carbonara, mis favoritos y me dispuse a hacerlos.
Media hora después ya estaba comiendo mi pasta favorita y viendo la televisión.
¿Cómo le estaría yendo a Romi? ¿Se portaría él bien con ella?
No pude evitar esos pensamientos mientras me levantaba a recoger todo. Esperaba de veras que mi amiga estuviera bien y que lo estuviera pasando bien.
Cuando estaba metiendo el plato y el vaso en el lavavajillas, escuché el timbre de casa. Automáticamente miré el reloj y eran las 5 y cuarto…
¿Sería Romina? Lo más seguro es que se hubiera olvidado las llaves, aunque era muy temprano, pero, ¿quién más sería?
-Rom, ¿te has olvidado de nuevo las llav…- corté mi broma ante la mirada más preciosa de todas.
-¿Vengo en mal momento?- dijo mirándome burlón y yo miré a mi atuendo…
Mi pelo estaba un poco enmarañado, ya que no me lo había secado con las prisas y ahora me arrepentía… y mi vestimenta dejaba mucho que desear…
-N… no- dije ruborizándome gravemente.
-No quiero interrumpir, si lo prefieres puedo venir en otro mom…- le corté.
-No, por favor, pasa- le dije haciéndome a un lado y él asintió con una sonrisa.
-Por cierto, buenas tardes- me besó en la mejilla y creí desfallecer ante ese simple toque, qué bien se sentía…
-Hola- dije sin salir de mi asombro, él sólo sonrió de nuevo.
-Venía a hacerte una proposición- dijo con ternura.
-¿Si? ¿De qué se trata?- dije sentándome en el sofá y palmeando a mi lado para que él hiciese lo mismo.
-Si, tu vestimenta es aceptada para ello- me dijo burlón mientras señalaba mi ropa y yo me ruboricé al tiempo que sonreía.
-Bueno… aunque sea así, me cambiaré- dije levantándome del sofá.
-Entonces, ¿aceptas?- me dijo con una perfecta sonrisa.
-Pues claro- le sonreí y me encaminé hacia mi habitación- Si quieres algo, cógelo- le dije mientras entraba en la habitación.
Ahora tenía una polémica… ¿Qué me pondría? Es más… no sabía ni adónde iría…
Abrí el armario y lo que me encontré tenía que decir que fue mi salvación… Sonreí con anticipación…
Había una bolsa con la marca de mi ropa preferida, volví a sonreír ante la invención de mi amiga Rom…
Era increíble…
Saqué la bolsa y vi unos preciosos pantalones pitillo color verde azul oscuro, una blusa marrón claro, igualando con la chaqueta y los zapatos planos…
¿Cómo sabría ella que yo hoy iría…?
Me fijé mejor en la bolsa y ahí estaba lo que estaba buscando con ansias…
Mi querida Yess,
Te parecerá increíble que haya acertado que ibas a salir con el bombón de tu galán, pero ya sabes que tengo un sexto sentido. Como sea, quiero que te lo pongas y disfrutes de tu día amiga. Te quiero muchísimo y quiero que te diviertas como nunca.
Te quiero,
Rommi^.^
Pd: Si, ya me lo agradecerás, pero de momento no hagas esperar a tu hombre y vístete rápido. Hazte una coleta alta desenfadada, ya sabes como se consigue.
Sonreí de nuevo y corrí hacia el baño para hacerle caso a mi amiga.
No era increíble… era perfecta.
Me vestí y me miré directamente al enorme espejo.
Tenía que decir que me quedaba todo de lujo…
 Mi busto estaban ahora en aumento gracias al corte en pico de la blusa y mis glúteos estaban perfectos con los apretados pantalones, que se ajustaban en los sitios claves…
Me cogí la “coleta desenfada” según Rom, era increíble como esa cabecita podía maquinar todo rápida e increíblemente, me maquillé casi inexistentemente y salí a ver a Emmett.
-Waoo, estás increíble- se levantó dejando la cerveza encima de la mesa. Estás muy guapa- me sonrió y me besó en la mejilla.
-Gracias, ¿vamos?- le dije cogiendo las llaves para salir. Él asintió y salió conmigo.
-Es una sorpresa- dijo invitándome a subirme a un enorme coche.
-Emmett, ¿qué es este monstruito?- dije yo con una sonrisa burlona. Por supuesto yo ya sabía que era un enorme jeep, pero me hacía mucha gracia cuando intentaba explicar algo serio.
-Es mi bebé, Yess- dijo orgulloso.
-Oh, lo trataré con mucho cariño- le sonreí y él me la devolvió. Me ayudó a subir al jeep y emprendimos nuestro viaje.
-¿Dónde vamos?- le dije mientras tarareaba la canción que se escuchaba en la radio.
-Es una sorpresa, ya te lo he dicho- me guiñó un ojo y sonrió.
Llegamos en menos de veinte minutos y me ayudó a bajar.
Miré a mi alrededor y no me podía creer dónde estábamos…
-¿Es esto el parque de atracciones?- dijo mirando todo con mucha expectación.
-Pues claro, ¿qué más sería?- dijo burlón y yo me lancé en sus brazos.
-Oh, gracias- le dije mientras lo abrazaba, él pareció dudar, pero me estrechó en su ancho pecho.
-De nada, vamos- me cogió de la mano y nos encaminamos hacia el parque de atracciones.
-Hacía mucho que quería venir- le dije sonriente.
-Bueno… eso esperaba oír- me sonrió y nos paramos en un puesto de helados- ¿Quieres uno?- me dijo señalando los deliciosos helados que había.
-Si- le sonreí y me acerqué a ver los sabores- Chocolate, por supuesto- le dije con una sonrisa y él asintió. Pidió nuestros helados y nos fuimos para la noria.
Nos comimos el helado hablando de todo un poco, mientras la hora del Crepúsculo nos acechaba y hacía partícipe de nuestra hermosa cita.
Emmett, era el ser más increíble que había conocido nunca… Era bromista, caballeroso, cariñoso y sobre todo un amigo…
Quizás, sólo quizás, ahora mismo podía sentir más que una simple amistad…
¿Amor?
No lo sabía… pero me gustaba la idea…
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Este maravilloso capítulo se lo agradezco  a mi amiga Romm!!
preciosa todo ah quedado fabuloso, realmente tus letras me hicieron soñar,
suspirar, sonreír y viajar a un mundo donde todo es posible. TQM!.
Chicas espero sus comentarios, que seguro alegraran bastante tanto a Rommi como a mi.
Saludos y Besos.
Yess*.*